Txarly Brown es un artista inquieto y polifacético que lleva ya unos años dedicado en cuerpo y alma a la rumba. En esta entrevista nos desvela los motivos que le han llevado a organizar este 1er Simpòsium Nacional de la Rumba Catalana, que se celebrará el próximo 4 de diciembre en el CAT (Centre Artesà Tradicionàrius). Txarly realiza un análisis intensivo y pormenorizado de todo un género musical que él mismo declara como autóctono, coincidiendo que la rumba catalana está teniendo en estos momentos un resurgir evidente y significativo.
Carles Closa (Barcelona, 1967), más popularmente conocido como Txarly Brown, es un artista polifacético donde los haya. En los últimos veinte años, su trabajo ha estado siempre ligado al mundo de la música, aportando sus excelentes cualidades como diseñador gráfico e ilustrador a un sinfín de cubiertas de discos, cartelería y prensa. Ha ejercido también de Dj en infinidad de ocasiones y en numerosas salas de todo el país, sin olvidarnos de su faceta como editor para distintos sellos. Txarly Brown se declara melómano, coleccionista de discos e incluso músico ocasional, habiendo llegado a ser un profundo conocedor de los sonidos jamaicanos y la música negra en general. Su inquietud y una concienzuda labor de investigación, le llevaron a editar el pasado año Achilifunk. Gipsy Soul 1969-1979 (Lovemonk, 2007), un compilado en formato libro-disco donde se analiza la más que posible conexión entre la rumba catalana y los ritmos afroamericanos. En los dos últimos años, Txarly ha centrado su actividad en la dirección del Rumba Club. Todos los jueves por la noche, la rumba tiene una cita en la sala KGB de Barcelona con una exquisita programación de música en directo y sesiones de Dj’s al uso. Además de dirigir y coordinar el proyecto, se encarga también de pinchar en los entreactos, así como de illustrar los carteles y los flyers.
¿Qué se pretende con este 1er Simpòsium Nacional de la Rumba Catalana? ¿Cómo surgió la idea de organizar el evento? La pretensión del 1er Simposium Nacional de Rumba Catalana es crear un marco de diálogo y unión entre todos los artistas e implicados en la nueva escena rumbera nacida en estos últimos años, donde estén representados todas las generaciones de rumberos, payos y gitanos. Entre todos, reunirnos en plan asamblea para elaborar y rubricar un manifiesto reclamando a las instituciones una serie de factores que consideramos indispensables para preservar nuestra rumba como expresión musical autóctona. Eso puede traducirse en el futuro como un Casal de la Rumba o un Centro de Documentación, o un comité de mediación en las fiestas populares, etc. En el Simposium lo principal es que todos participen y aporten su grano de arena. Creo personalmente que este primer
paso es fundamental para que este auge actual de la rumba no acabe en moda pasajera como ocurrió entre 1967-1974, principios de los 80s y durante las olimpiadas del '92. La idea surgió tras una serie de reuniones con el Institut de Cultura de l’Ajuntament de Barcelona, gracias a la mediación de Carles Giner, quien me oyó protestando en COM Ràdio durante una entrevista sobre el "Achilifunk", donde me quejaba de la inexistencia en Barcelona de un centro de documentación digno sobre rumba, bibliografía, etc. Carles Sala, del ICUB, tomó el testigo y me instigó para constituir esta Asamblea-Simposium y a través de ella exigir a las instituciones su ayuda para un fenómeno musical que a fin de cuentas es nuestra cultura autóctona. Rumba Club ha hecho de aglutinador de la escena y aprovechando esa corriente se ha organizado el evento gracias a la colaboración de TODOS los rumberos del país. ¿Qué factores crees que han propiciado este auge actual de la rumba? Una cadena de sucesos: 1. La caída de la industria discográfica, fruto de la chapuza organizada por el gobierno y los hilos que lo mueven, y con la irrupción de internet y la telefonía móvil, el hundimiento total del método antiguo de distribución musical, el absurdo soporte CD. Eso ha propiciado un nuevo marco de comunicación entre artistas y seguidores, más ágil y rápido. Los artistas graban y al día siguiente los fans oyen los temas en sus casas, gratis o pagando, lo que más les guste. La fidelización llega a través de la música en directo. Los artistas se fabrican en los escenarios de
nuevo, a pesar de que algunos lo hagan en programas inútiles de TV. En un escenario los artistas se hacen intérpretes y fidelizan o no. 2. El llamado "mestizaje", "sonido Barcelona" o llámale como quieras. Todo esa maraña de grupos que a finales de los 90s, principios del SXXI, fusionaron todo lo fusionable en el entorno de una Barcelona mestiza, bastarda, multicultural, llámale como quieras. Todos los grupos hacían de todo (musicalmente) y todos estaban conectados entre ellos. Pero no existía un único género musical que los aunara. Su empatía era cultural y social, basada en valores de tolerancia lógica y progreso sostenible dentro de un marco de corrupción política y financiera. La literatura idealista común de esa generación está en los textos de los temas de Manu Chao, Dusminguet, Ojos de Brujo, Amparanoia, Brazuka Matraka, etc., pero el estilo musical tiene miles de etiquetas de la Batucada al Reggae. Como cualquier movimiento cultural,
sus virtudes fueron finalmente sus defectos y sus supervivientes lo fueron en el ámbito comercial musical gracias a una inteligente profesionalización de sus miembros. 3. De las cenizas del "mestizaje" llegó un momento de reconocimiento de la rumba como lenguaje musical local y medio fácil de expresión, adaptable a cualquier tema y que encima ya había funcionado comercialmente en el pasado. A fin de cuentas, cualquier músico lo que persigue es reconocimiento. Es el momento de que Gertrudis deriva a la rumba, Dusminguet desaparece y reaparece Joan Garriga como La Troba Kung-Fú, Peret vuelve a grabar, BTV emite la serie "La Rumba Tomba", arrancan el Mundo Canibal y el Rumba Club, aparecen los discos Rambla, Rumble, Rumba y Achilifunk y se empiezan a abrir muchas puertas distintas en muchos frentes, Muchachito arrasa en España, Ojos de Brujo ya gana Grammys... Todas las historias tienen como nexo la rumba y la música de raiz flamenca y se retroalimentan... Todo esto ha ocurrido en los últimos cinco años, que es un periodo muy corto pero que está siendo muy intenso. A fin de cuentas, lo que el Simposium pretende es preservar esta linea ascendente. 4. Las nuevas generaciones de consumidores nacidos postmorte de Franco ya no entienden (en Cataluña principalmente) la música de raiz flamenca o rumbera como algo de derechas, caduco, fascista o impuesto por el estado. Ese es uno de los estigmas de mi generación (soy de los 60s). Actualmente ocurre todo lo contrario: los payos admiran a los gitanos porque son nuestros afros, nuestro James Brown es Peret, la rumba es nuestro funk y el flamenco es nuestro soul. Y entre gitanos y payos estamos consiguiendo que los guiris se queden boquiabiertos y digan: "¿Y por qué coño yo sólo conocía a grupos de pop y rock españoles?". La nueva generación rumbera está encantada con tener una gran escena local, pero las puertas que quedan por abrir en el exterior son infinitas... Este "despertar" progresivo hacia el reconocimiento de nuestras raices musicales aún ha de dar muchisimos más frutos. Aún han de ocurrir muchísimas cosas más.
5. Otro de los factores que considero esencial, es que tanto en el flamenco como en la rumba, tras décadas de racismo, el respeto ha empezado a aflorar. Las diferencias raciales han ido desapareciendo y los artistas ya no se acomplejan, mezclándose el arte y la técnica, el duende y la habilidad de gitanos y payos y los frutos que eso está dando. Los gitanos admiten que un payo sabio puede ser el mejor cantaor, el mayor conossieur o puede bailar y cantar con tanto arte como ellos, por el mismo derecho. Y eso es un avance muy grande. La desconfianza racial ahora recae sobre la inmigración y la distinción entre payos y gitanos es más difusa, cosa que me alegra. En fin, esos son los factores que creo han propiciado el auge actual de la rumba. Permíteme que insista en el Rumba Club, aunque ya hayas hecho mención de pasada. Sabemos que eres promotor y principal instigador del proyecto, haciendo posible al menos en el último año y medio, que exista en esta ciudad una programación contínua de Rumba Catalana todas las semanas. ¿Qué parte de culpa crees que tiene el Rumba Club? ¿Te sientes orgulloso de haber contribuido notablemente a la causa rumbera?
Más que orgulloso debería sentirme satisfecho, y en parte lo estoy por la respuesta artística. Todas las bandas han arrimado el hombro, pero el club no funciona tan bien como desearíamos todos. A la gente le cuesta salir, desplazarse hasta Gràcia, pagar por ver un espectáculo, dejarse sorprender por grupos que no conoce, etc, etc. Rumba Club a fin de cuentas está funcionando como aglutinante de gente en torno a una movida que interesa puntualmente, en la que unos grupos tienen más "suerte" que otros, pero en la que todos tienen mucho que decir. Algunas bandas de las que han pasado por KGB inician un despegue en el cual hemos participado dándoles oportunidad cuando nadie se la daba. Ya sólo por eso estamos contentos. Y si estoy muy orgulloso de haber dinamizado un poco la escena, supongo que es porque he tratado con el mismo respeto a bandas y artistas consagrados (payos y gitanos) como a recién llegados y primerizos. También he tenido la suerte de participar en muchos fenómenos y movidas colaterales, desde hacer portadas para algunos de ellos a acompañarlos como Dj, lo cual me ha divertido, me ha nutrido mucho y ha hecho estrechar lazos. Hoy por hoy estoy muy orgulloso de la mayoría de relaciones que he establecido con los artistas gracias a Rumba Club. Además, es muy enriquecedor poder disfrutar de la música en directo, que es donde se demuestran los valores de las bandas y los artistas, y eso no todo el mundo lo sabe apreciar. En los tiempos que corren –y no me refiero precisamente a la crisis- ¿confías en poder recibir apoyo por parte de las instituciones? En caso afirmativo, ¿has considerado la posibilidad de que la Rumba Catalana pueda convertirse en un movimiento demasiado elitista o pueda ser utilizado de nuevo como un simple valor especulativo? De hecho, la iniciativa del Simposium ha partido en parte gracias al Institut de Cultura, donde estaban al tanto de que había que hacer algo con la Rumba para que no pasase lo de siempre, que en unos años retorne a la intimidad caló. El hecho de estar vinculado a las instituciones, no
convertirá en elitista al movimiento, si no a las personas que integren el movimiento. Es decir, si las riendas las toman unos y el resto se desvincula, al igual sí. Es por eso que ahondo en la necesidad de que estemos representados TODOS los sectores rumberos del panorama, del neocalorrismo al pijerío rumbero, de Peret al Chacho, de Rumba 3 hasta Ramonet. Es muy importante que estemos todos dentro para que no se convierta en un lobby elitista. Si el poder lo tenemos nosotros, nosotros decidiremos cuándo y cómo se va a especular. Imagínate que de repente el ayuntamiento inventa un departamento de Rumba Catalana y pone al mando a un técnico completamente ajeno a la realidad, pues vamos apañados todos. En todo caso, despues del Simpósium ya no podrá hacerlo sin contar con los que allí nos asambleemos. El problema va a ser encontrar las afinidades básicas en todo el colectivo rumbero, pero para eso está el Simpósium.