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Fabián
se supera con este
Adiós Tormenta,
su segundo álbum. Y lo hace sin desprenderse de los recursos que desde sus inicios
viene utilizando con maestría y habilidad: una sensibilidad sublime y una exquisita pasión por lo cotidiano y lo más cercano.
Once canciones capaces de alejarte por un momento del mundanal y ajetreado ritmo de vida que llevamos muchos de nosotros.
Un consejo: consigue el disco, relájate, dale al play, cálzate los auriculares en las orejas y disfruta dejándote
seducir por este cúmulo de atmósmeras entrañables y envolventes. |
Emotivo, cálido, inspirado, sensible, conmovedor... Todas ellas etiquetas válidas si esto fuera un blog y hubiera que clasificar
de alguna manera esta maravillosa colección de melodías que
Fabián
nos propone.
Adios Tormenta
(Vicious Group, 2009),
su segunda entrega, supone el paradigma de lo elemental en cuanto a composición y arreglos. Un trabajo que discurre por el
terreno particular y persona-
lísimo de
Fabián,
con once paradas y sus respectivas travesías minadas de paisajes intimistas y sobrecogedores. Y no hay ninguna donde no nos
hayamos detenido para escuchar con detenimiento, ni tampoco ninguna de ellas que nos resulte indiferente o esté de más.
Desde esas
Palabras Raras
–seguramente la más pop por enganchar a la primera, y también la más orquestada–, pasando por
Horas de Luz o
Un Pequeño Pájaro Que Canta
–un par de nanas que conseguirán arrullarte y mecerte casi tan bien como la más debota de las madres–,
La Siesta de los Perros,
Pequeño Decimal o
Atardeceres
–canciones que sólo podrás comprender si te has enamorado ciegamente en alguna ocasión–,
Todo lo Demás
–Fabián hace suya, en tono acústico y cadencioso, una de las composiciones más emblemáticas de
Andrés Calamaro–,
Adiós Tormenta (parte 2)
–un alto a mitad del viaje, ahora desierto e inhóspito, ideal para reponer fuerzas y retomar la marcha– y
Lugares,
No Estás Hecha Para Mí o
Adiós, Tormenta (parte 1)
–temas con un tufillo folk que se entremezcla hasta con el polvo del camino.
No ha precisado
Fabián
de mucha orquestación para la grabación de sus nuevas recreaciones. De tan sencillas, las canciones suenan limpias, en ocasiones
casi desnudas, despojadas de adornos supérfluos e innecesarios. Apenas unas guitarras y su voz, salpicadas con oportunas y ligeras
percusiones, su propia armónica y un banjo –que contribuyen especialmente al ambiente folky que predomina en casi toda la obra–,
algún teclado y hasta un violín y una lira. Todos ellos instumentos que se prestan muy bien a la textura acústica que se le ha
querido imprimir al disco.
Buena parte de culpa del resultado final se la debe Fabián –no nos cabe ninguna duda– a
Yuri Méndez,
productor junto a él mismo de este
Adios Tormenta.
De Yuri Méndez y "Pájaro Sunrise", su alter ego en lo musical junto a
Pepe López,
hablamos hace poco
por aquí
de la mano de
David Burdon,
a raíz de la publicación de su último trabajo ("Done / Undone". Lovemonk, 2009).
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